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Oportunidades de innovación para las retransmisiones deportivas

Las retransmisiones deportivas piratas aumentaron durante la pandemia. Analizamos cómo la innovación puede traer nuevas oportunidades para los proveedores de OTT.

Durante la pandemia, con los consumidores en casa, el streaming de contenidos tanto legales como ilegales creció.

En 2020, la industria de los eventos en directo quedó impactada por el inicio de la pandemia, que llevó inevitablemente al retraso o a la cancelación de competiciones deportivas. En regiones donde los eventos han podido continuar, la mayoría de los partidos se han jugado a puerta cerrada, en estadios vacíos, y la piratería de retransmisiones deportivas ha cobrado más relevancia que nunca.

Mientras muchos fans del deporte cumplían con el confinamiento, la demanda de eventos deportivos fue, y todavía es, mayor que nunca. La falta de retransmisiones deportivas ha dejado un gran vacío en la vida de espectadores de todo el mundo, y decir que los desafíos a los que se han enfrentado los proveedores durante estos tiempos sin precedentes son significativos es quedarse corto.

Desafíos y piratería de retransmisiones deportivas antes de la pandemia

El cambio de una televisión lineal y de pago a los servicios de streaming OTT ha ido ganando velocidad durante los últimos años, y ha constituido un gran reto en sí mismo, no solo para quienes están reposicionando sus servicios, sino también para los recién llegados en este entorno competitivo. La atención ha estado centrada en la interfaz, la experiencia de usuario y en reducir la latencia de las retransmisiones, mientras que la competición por los derechos exclusivos de los deportes más deseados se ha vuelto feroz, no solo contra otras empresas distribuidoras, sino también frente a los piratas que ofrecen versiones gratuitas o más baratas de su propio contenido.

Existe un amplio abanico de servicios por suscripción que retransmiten eventos deportivos; sin embargo, los consumidores no están dispuestos a pagar por varias suscripciones y, como resultado, acuden al contenido pirata. La disponibilidad y el consumo generalizados de contenido pirateado lo han convertido en algo aceptable para millones de espectadores de todo el mundo. El número de consumidores que accede a retransmisiones ilegales a pesar de estar suscritos a una OTT es alarmante.

Las dificultades para combatir el contenido pirata, que es más barato y permite el acceso a un mayor número de canales, significa que la innovación y la tecnología jugarán un papel importante a la hora de diferenciar el contenido oficial de los distribuidores ilegítimos. Los principales actores de la industria se han centrado en implementar nuevas tecnologías y en ofrecer contenidos ricos y exclusivos. Los desafíos más recientes quizás han puesto más énfasis en deleitar a las audiencias con una experiencia de visionado más rica y atractiva.

Retransmisiones y eventos en directo durante el confinamiento

Con la implementación del confinamiento, las competiciones de alto nivel como la Premier League inglesa, la UEFA Champions League o la Formula 1 se aplazaron de manera indefinida, mientras que otros eventos tan anticipados como las Olimpiadas de Tokio 2020 o la Eurocopa 2020 se pospusieron a otras fechas. Esto preocupó a los propietarios de los derechos, que revisaron sus obligaciones contractuales para verificar qué ocurría en el caso de una cancelación por una pandemia global o si los gobiernos decidían pausar la actividad de la industria.

Durante estas primeras etapas, los distribuidores se apresuraron a ajustar su oferta de contenidos. Con el objetivo de retener suscriptores, la nueva programación incluía repeticiones de partidos memorables, clips de momentos nostálgicos, competiciones de esport y retransmisiones en directo de los pocos eventos que seguían en pie.

También hicieron falta cambios internos, de manera que los proveedores reestructuraron sus equipos, priorizando la salud de los empleados, mientras continuaban ofreciendo sus servicios a los suscriptores. Gestionar las expectativas de los consumidores, incluyendo el contenido, y reducir o cancelar los pagos por suscripción fueron algunas de las acciones tomadas. Cambiar al teletrabajo mientras mantenían un servicio de alto nivel fue, en muchos casos, el mayor desafío de todos. Las primeras sugerencias de una lista de partidos que completarían la temporada 2019/2020 fueron una luz al final del túnel, tanto para los proveedores como para los fanáticos del deporte.

Desde la perspectiva de los clubes, la mayoría continuaron pagando un coste operativo sustancial a pesar de la significante caída de los ingresos debido a la pérdida de ventas de tickets y merchandising. Algunos de los jugadores mejor pagados aceptaron una reducción salarial temporal, mientras que numerosos empleados sufrieron ERTEs. La cuestión es: ¿cuánto tiempo pueden sobrevivir los clubes, grandes y pequeños, de todo el mundo bajo estas circunstancias, especialmente aquellos de divisiones inferiores?

Retransmisiones y eventos en directo hoy

Mientras que algunas competiciones se han reanudado, otras han sido canceladas, con la clasificación final determinada por algoritmos, en un año que será recordado y compartido con las próximas generaciones.

Los partidos, las carreras y los juegos que se han reiniciado se han llevado a cabo sobre todo a puerta cerrada, a menudo con retransmisiones gratuitas con el objetivo de que los espectadores se queden en casa.

Oportunidades de innovación para las retransmisiones deportivas

A principios de octubre se planeaba el regreso de un número reducido de espectadores de manera presencial en los partidos de la Premier League; sin embargo, estos planes se han cancelado debido a la segunda ola de contagios en Inglaterra y otras partes de Europa y del mundo. La idea inicial era que un número limitado de personas pudieran volver a los estadios, asegurando así el distanciamiento social, pero estos planes se han retrasado.

La demanda de retransmisiones en directo desde el confort de nuestros hogares parece mayor que nunca, pero mientras que el acceso a estos eventos requiere suscribirse a varias plataformas, la demanda de contenido pirata sigue creciendo.

Los proveedores oficiales están atajando esta tendencia mediante la implementación de nuevas funcionalidades para atraer a los fans. A pesar de los estadios vacíos y la evidente falta de atmósfera, estamos viendo que el sentimiento de comunidad se ha convertido en un factor clave de su oferta. Sin embargo, está claro que la demanda de servicios de streaming se ha acelerado y cuenta con un modelo de venta directa. Las empresas distribuidoras de eventos deportivos deben adaptarse a este ritmo y ofrecer sus contenidos de manera acorde para satisfacer este comportamiento.

La piratería de retransmisiones deportivas es una amenaza creciente y persistente

La tecnología ha permitido a los fans del deporte presenciar eventos deportivos online a miles de kilómetros de distancia y en su dispositivo favorito; no obstante, también ha abierto la puerta a niveles de piratería sin precedentes que reducen la audiencia y los ingresos de los distribuidores oficiales.

Durante la pandemia, con los consumidores en casa, el streaming de contenidos tanto legales como ilegales creció. Según ABI research, la retransmisión de deportes en directo tiene un alto riesgo de piratería en Europa: solo el año pasado los proveedores reportaron 941 millones de euros de pérdidas.

Ahora los deportes en directo están volviendo a nuestras pantallas, con horarios escalonados que permiten a los espectadores ver eventos que se emiten a horas inusuales. Los piratas han identificado la oportunidad de lucrarse, atrayendo a más consumidores que nunca tanto a servicios basados en suscripción como IPTV, como a retransmisiones gratuitas, a menudo compartidas en diferentes redes sociales.

Por supuesto, esto supone un alto coste para los proveedores oficiales. Los consumidores que pagarían por estos servicios se ven atraídos por una amplia gama de eventos deportivos, a menudo con alta calidad y con bajo coste de acceso. El 3 de junio de 2020, la Europol intervino una red global de piratería que retransmitía a lo largo de tres continentes y amasaba unos 15 millones de euros de ingresos ilegales gracias a más de dos millones de suscriptores de pago. La red ofrecía acceso ilegal a más de 40.000 canales de televisión por una fracción del precio de los proveedores legítimos que incluyen deporte, series, películas y mucho más.

Por otro lado, en julio, BeIN Sports dejó de cubrir la Serie A italiana en 35 países debido a que las ligas percibían una falta de acción frente a la piratería deportiva, así como a su relación con Arabia Saudí. Este es el último de una larga lista de titulares sobre la lucha de los proveedores de contenidos contra la piratería digital. Desde entonces, las retransmisiones se han reanudado gracias a un acuerdo entre las dos partes, por el cual reducirían el precio del contrato, originalmente de 500 millones de euros para tres años.

“El acuerdo alcanzado sobre la Serie A sienta un importante precedente, que refuerza lo que BeIN y otros distribuidores internacionales han estado diciendo durante años: si los propietarios de los derechos no atajan la piratería, solo recibirán tarifas no exclusivas”.

BeIN Media Group

Un vistazo al futuro de los eventos en directo

Quizás algunos de los cambios impuestos en las formas de producir y consumir retransmisiones en directo lleven a una transformación permanente de la industria. Una cosa está clara: mientras que haya incertidumbre sobre la continuación de los eventos en directo, los distribuidores y patrocinadores no solo intentarán recuperar algunas de las pérdidas que han sufrido, sino que estarán menos dispuestos a arriesgarse con grandes pujas para conseguir los derechos exclusivos o contratos de patrocinio de los mayores eventos deportivos. Los contratos entre los propietarios de los derechos, los proveedores, los patrocinadores y los consumidores también tendrán más en cuenta las condiciones para estos escenarios en el futuro.

En cuanto a los consumidores, la demanda para ver los mayores eventos deportivos del año es obvia. Pero registrarse en diferentes plataformas de suscripción no es un modelo que funcione para la mayoría de los consumidores, y está conduciendo a muchos de ellos a los contenidos piratas. Aunque es casi imposible ofrecer todos los contenidos en directo en una sola plataforma, una mayor flexibilidad en los paquetes de suscripción que ofrecen los proveedores ofrecería un mayor atractivo para diferentes audiencias, desde los espectadores ocasionales hasta los super fans y entusiastas del deporte. Una sola oferta no funciona con todo el mundo.

Acelerar el uso de la tecnología en las retransmisiones deportivas, implementar contenido interactivo que motive a los fans, mayor accesibilidad desde casa que incluya servicios de “ver juntos” (introducidos por BT Sport e Eleven Sports) y mejorar los planos de cámara y el sonido son poderosas soluciones que diferenciarían a los canales oficiales de los que retransmiten contenido ilegal, y revertiría el crecimiento de la piratería.

La irrefutable necesidad de proteger los contenidos en directo ha estado desde hace años en la agenda de los mayores proveedores de deporte en directo, pero aquellos que han lanzado plataformas OTT deben priorizar la protección, convirtiéndola en un elemento clave de sus estrategias de negocio. Esto es especialmente importante ahora que cada vez más consumidores optan por servicios OTT. Los distribuidores de todo tipo y de todos los tamaños pueden estar compitiendo por el contenido y la cuota de mercado, pero es fundamental un acercamiento conjunto en la lucha contra la piratería, para así salvaguardar el futuro de las retransmisiones deportivas en directo.

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