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La piratería digital no es solo piratería

Descubre los principales fenómenos asociados con la piratería; distribución de malware o programas no requeridos, recopilación de información personal, o suplantación de dominios.

El daño que produce la piratería, en todos sus formatos no solo se circunscribe al ámbito de lo puramente económico.

En este artículo vamos a enumerar algunos de los fenómenos colaterales de la piratería más allá de las evidentes pérdidas económicas directas por acceso a contenidos y productos fuera de los canales autorizados.

Conocimiento de lo que implica la piratería digital

Parece una obviedad. Sin embargo, es de esas obviedades que no todos entendemos de la misma manera. De hecho, es bastante habitual que tan solo los derechohabientes, aquellos que tienen algún tipo de inversión, sea pequeña o grande, en materia de derechos de propiedad intelectual, sean plenamente conscientes de todo lo que hay detrás de la piratería, siendo los usuarios que acceden, ya sea de forma casual o constante, a los contenidos y eventos gratuitos que ofrece la piratería, más o menos ajenos a lo que pasa entre bastidores. No está en el ánimo de este artículo asustar a la audiencia sino más bien alertar y ayudar a abrir los ojos al público en general.

Siguiendo con las obviedades, las personas que están detrás de la piratería son plenamente conscientes de que realizan una serie de actividades que, tanto en las legislaciones internacionales como en la mayoría de las nacionales, están tipificadas de delitos o actos ilícitos por lo que no es descabellado pensar que el desarrollo de estas actividades se realiza, por parte de los piratas, sin especial miramiento a otro tipo de normativas, como pueda ser la privacidad de los datos personales o la seguridad informática.

Pasamos a enumerar algunos, solo algunos, de estos fenómenos colaterales de la piratería más allá de las evidentes pérdidas económicas directas por acceso a contenidos y productos fuera de los canales autorizados.

Distribución de malware y PUPs*

En un reciente estudio realizado por la EUIPO en cooperación con el Centro de Cibercrimen Europeo se muestran los resultados de la investigación llevada a cabo sobre una serie de páginas potencialmente infractoras en materia de propiedad intelectual en relación con la distribución tanto de malware como de aquellos programas no requeridos por los usuarios, que si bien en primer término no significan un peligro directo sobre la seguridad de los ordenadores de los usuarios, sí que pueden ser usados, mediante diversas técnicas, para conseguir recolectar información sensible o personal, llegando incluso a obtener datos sobre tarjetas de crédito y otros medios de pago. En la mayoría de las ocasiones, este software es descargado sin conocimiento del usuario o mediante engaño.

En el estudio se demuestra que entre el 7% y el 9% de las páginas analizadas se dedican a la distribución de este tipo de software ocupando, por funcionalidades, las dedicadas a visionado online de contenidos (streaming) el tercer puesto, tan solo por detrás de las dedicadas a “utilidades” de software e instaladores de juegos tipo fake (falsos).

En el desglose por tipo de los elementos descargados, casi el 40% del software analizado corresponde a PUPs y en casi el 45% de los casos este software contiene, sea en estado puro o mezclado con PUPs, malware.

*PUPs – Potentially Unwanted Programs

La publicidad digital como fuente de financiación de la piratería digital

Como ya hemos comentado en algún otro artículo, la publicidad digital es la mayor fuente de financiación de la piratería, con diferencia. En 2017, el TAG medía, mediante una investigación de Ernst & Young, la inversión publicitaria realizada en sitios piratas en el mercado de la publicidad digital de Estados Unidos. En este sentido, se pueden hacer dos lecturas: la primera, la más naif, es que significa un pequeño porcentaje de la inversión total. Correcto. Sin embargo, en una segunda lectura, y teniendo en cuenta los datos netos, estaríamos hablando de que 111 millones de dólares de este ecosistema fueron a parar, en un solo año, a financiar la piratería. De esta cantidad, 36 millones de dólares provenían de marcas Premium.

Han pasado unos años desde este estudio, pero los datos siguen reflejando unas elevadas cifras de inversión publicitaria en piratería. A nivel europeo, haciendo una simple cuenta sobre los principales dominios dedicados a la piratería de contenidos por nivel de tráfico y usuarios únicos, y tomando como punto de partida un CPM conservador de entre 0,5€ y 1€, tendríamos un beneficio por ingresos de publicidad de aproximadamente de 10-20 millones de euros. Estamos hablando solo de las principales páginas de la región en un solo vertical, pero, si a este cálculo añadimos el longtail, es muy posible que está cifra supere los varios centenares de millones de euros al año.

Domain spoofing

No solo la piratería aprovecha las grandes ventajas y la alta productividad que permite la publicidad digital y, en especial, la publicidad programática, sino que también aprovecha sus vulnerabilidades. Tal y como comentábamos, los administradores de páginas piratas una vez que basan su actividad económica en algo sobre lo que conocen perfectamente su ilicitud, no suelen tener muchos problemas en ampliar el espectro de actividades a otras que también vulneran otros derechos.

En este caso, una de las acciones más recurrentes dentro del fraude publicitario asociado con la piratería, es el enmascaramiento del dominio principal por otros totalmente legales, normalmente de categoría Premium. Con ello, no solo consiguen ocultar la verdadera identidad del sitio pirata, sino que también captan un alto volumen de impresiones publicitarias de primeras marcas que, por la imposibilidad de controlar dichos inventarios, terminan destinando millones de dólares en financiar la piratería digital.

La IAB ha realizado, y realiza, constantes esfuerzos para evitar esta y otras formas de fraude. Entre otras iniciativas han liderado la de estandarizar y evangelizar un tipo de archivo, denominado ads.txt que regulariza y expone los vendedores digitales autorizados de cada página para controlar y arbitrar el inventario de un determinado servicio de la sociedad de la información reduciendo así la posibilidad de falsificaciones de dominios. Unos años después de su puesta en marcha, el fenómeno de la suplantación de dominios sigue ocurriendo.

Reputación de marca

El daño que produce la piratería, en todos sus formatos no solo se circunscribe al ámbito de lo puramente económico. También tiene un impacto, más o menos directo, más o menos fácil de cuantificar, pero sin duda existente e importante, en cómo los usuarios perciben el valor de la marca.

Cuando las compañías dejan de tener control en alguna parte de la cadena de suministro, por ejemplo en el caso de productos falsificados tanto en marketplaces como en rogue sites, o entornos no seguros en el ámbito de la publicidad digital, por ejemplo, en sitios que distribuyen malware o que mezclan la oferta de contenidos con distribución (también no autorizada) de pornografía; el daño que recibe la parte reputacional de una marca, que cuesta mucho esfuerzo construir, queda evidentemente debilitado.

Apariencia de legalidad

Las páginas de internet que infringen los derechos de propiedad intelectual, a nivel de apariencia y respuesta a nivel de usuario, suelen ser comparables a los negocios legales, de hecho, los imitan. Muchos de ellos han diseñado interfaces de usuario que parecen ofrecer, la misma oferta, los mismos servicios e incentivos a los clientes que los homólogos servicios legales.

De los 1.113.619 nombres de dominio .es que fueron analizados en la Investigación sobre Modelos de Negocio en Línea que Vulneran los Derechos de Propiedad Intelectual, se detectaron un total de 49.147 tiendas electrónicas. De ellas, el 9,1% eran sospechosas de comercializar productos que infringen la marca y, por último, el 81% estaban conectadas a un nombre de dominio que había sido utilizado anteriormente para un fin distinto (utilizado por personajes famosos, organizaciones, empresas comerciales, etc.) de la actual tienda electrónica. Con ello se busca que los dominios tengan un posicionamiento orgánico debido a su histórico para aprovecharse de ello.

¿Esto es sólo para España? Pues no parece ser así: en Suecia este porcentaje resulta ser del 77,3%, en Alemania del 80,2%, y en Reino Unido del 71,1%.

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