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Piratería y tendencias online en la industria editorial

Conoce el punto de vista de los que consumen publicaciones online. Descubre las últimas tendencias y su postura ante la piratería con nuestro Research Study exclusivo.

El 52,99% de los que consumen este tipo de contenido digital lo hace a través de fuentes no autorizadas.

Cuando hablamos de los sectores más afectados por la piratería, la industria musical y el cine son las primeras en las que pensamos. Sin embargo, la industria editorial está sufriendo la amenaza de una creciente demanda de contenido gratuito.

En general, los editores generan menos ingresos y no es fácil cubrir el coste adicional que conlleva proteger las publicaciones contra la piratería. Las nuevas tendencias y avances en tecnología han ayudado a atraer a una audiencia global más amplia, pero también nuevos desafíos. Numerosas fuentes, entre ellas, nuestro estudio exclusivo sobre consumo editorial, revelan los últimos datos, tendencias y hábitos que rodean la distribución ilegal de contenido editorial en internet.

Research study: Piratería y tendencias online en la industria editorial DESCARGAR

La escala de la piratería de e-books según un estudio de Reino Unido

En 2008, un estudio encargado por la Oficina de Propiedad Intelectual de Reino Unido y elaborado por Kantar Media recogía las opiniones de los consumidores sobre el alcance de la piratería. Asimismo, profundizaba en su comportamiento digital en general y en su postura frente a las infracciones de copyright. Sus conclusiones destacaban la importancia de proteger los e-books en internet.

El estudio reveló que el 58% de los encuestados habían descargado o visualizado contenido online. También confirmó que el 19% había descargado al menos un e-book de internet; de ellos, el 11% había descargado al menos una publicación en los 3 meses anteriores al estudio. Solo el 31% de los que habían descargado e-books en ese periodo de tiempo había pagado por todos los contenidos. El 52% de los participantes reconoció que todos los contenidos que había descargado eran gratuitos, mientras que el 17% afirmó haber pagado solo por algunos. En general, se estima que el 17% de todas las descargas de e-books en el Reino Unido son ilegales.

Podemos ver la escala del problema cuando comparamos el consumo de películas y de e-books. El mismo estudio reveló que, mientras que el 39% de los encuestados (el doble que el número de consumidores de e-books) había descargado o visualizado al menos una película online, la mayor parte (41%) había pagado por todos ellos, un 10% más que en el caso de los consumidores de e-books. El 40% había obtenido todas las películas de manera gratuita, esto es un 12% menos que para e-books. Por último, el 19% pagó solo por algunos. Es probable que esto se deba a la mejora de la accesibilidad y disponibilidad de películas gracias a plataformas como Netflix, HBO y Apple TV.

¿Es la piratería de e-books la única que afecta a la industria editorial?

¡En absoluto! Hay una gran cantidad de contenido editorial pirateado que, además de e-books (libros de texto y novelas), también incluye audio-libros, revistas, periódicos, cómics y mucho más. La forma en que consumimos estos contenidos ha cambiado con los años y la popularidad de periódicos, libros y revistas se ha ido desvaneciendo a medida que la audiencia adopta costumbres digitales.

¿Cómo está respondiendo la industria editorial?

La piratería existe por muchas razones: algunos consumidores se sienten atraídos por el contenido gratuito debido al alto coste de las publicaciones, otros lo hacen por comodidad y otros por costumbre. Pero, en definitiva, la piratería está frenando la creación de nuevos contenidos, algo especialmente perjudicial para el sector.

Aunque los ingresos suelen ser menores que en otras industrias como la música o las películas, cada vez más editores están contratando los servicios de compañías anti-piratería para eliminar las infracciones que aparecen en buscadores, redes sociales y páginas web. De acuerdo con nuestro Research Study exclusivo, el 20,32% de los consumidores de contenido editorial señala a las compañías anti-piratería como las principales responsables de que sea difícil encontrar publicaciones piratas.

Nuestro Research Study sobre consumo: piratería y tendencias online en la industria editorial

En Smart Protection hemos llevado a cabo nuestro propio estudio de consumo, que analiza los hábitos y tendencias en torno a la piratería y al consumo de contenido editorial más allá de los e-books. Estamos encantados de compartir contigo algunos de nuestros hallazgos más sorprendentes:

Más del 80% de los participantes afirma que consume algún tipo de contenido editorial en internet. Algunos lo hacen por comodidad, otros, en cambio, reconocen consumirlo por costumbre. El 52,99% de los que consumen este tipo de contenido digital lo hace a través de fuentes no autorizadas, ya sea una página web o un canal en redes sociales.

Un buen número de encuestados admite que no es capaz de distinguir entre contenido legal e ilegal en internet, o que tiene dificultades para ello. No obstante, la mayoría visitaría páginas webs para descargar contenido pirata si supiera dónde encontrarlas.

También pudimos observar que el 19,92% de los que consumen contenido editorial pirata lo hace porque no es capaz de encontrarlo en el sitio oficial. Muchos reconocieron que una disponibilidad más amplia y mejor publicidad los animaría a pagar por este contenido a través de una fuente oficial. Quizás por esta razón, el estudio de Reino Unido, que mencionábamos antes, mostraba un mayor número de personas dispuestas a pagar por las películas que por los e-books.

Los peligros para los consumidores

Volviendo a nuestro resarch study, los encuestados son conscientes de los peligros asociados con los contenidos piratas. El 30,28% señala el riesgo de virus informático como el principal problema, el 19,92% está más preocupado por el número de anuncios que aparecen en páginas piratas. Por su parte, al 12,57% le preocupa que el contenido sea diferente al original, mientras que al 8,37% le incomoda tener que compartir información personal como el correo electrónico, números de teléfono y, en ocasiones, incluso datos bancarios. A pesar de ello, la mayoría continúa consumiendo contenido de esta forma.

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